2016; para estas mujeres no existen barreras que no puedan traspasar, si el camino de poner duro, si una cae en el intento, todas se unen y hacen fuerza para avanzar todas juntas como una sola fuerza, son mujeres patagónicas, hijas del rigor y la adversidad, pero como pueden apreciar son felices, pues su modelo de vida es solidario, equitativo, justo, sustentable, democrático y libre.

La verdad que cuando me invitaron a ser parte de esta Pasantía con Cooperativas al Sur de Chile (Osorno) en el WILDERNESS LODGE, lejos estaba de pensar que estaría cuatro días sin ninguna comunicación con el mundo global, solo con los cooperativistas que se encontraban en el Logde , sin radio, televisión , ni internet, cero comunicación, lo que me permitió aprender, crecer en alma y espíritu, pues en las mañanas me despertaba el canto de los gallos, el golpear de la lluvia en la ventana y el olor a hortensias, girasoles, rosas copihues y otras flores de la zona, estábamos en un bosque hermoso, se escuchaba una cascada de agua, frente al lago Rupanco, un hermoso entorno, todo lo cual nos invitaba a conversar entre nosotras, las mujeres, de nuestras angustia de no estar conectada con sus respectivos hogares, hablar con hijos, maridos, su familia, hasta que nos dimos cuenta que todo tenía un sentido, por mi parte les hable de la esencia del cooperativismo, de las experiencias de vida a través del país, de la equidad de género que se encuentra inserta en nuestra ley General de Cooperativas, de los desafíos que deben asumir las mujeres más jóvenes para ir conquistando nuevos espacios en el hacer diario, de la Gobernabilidad Cooperativa, de la importancia de la Asociatividad, etc. Y ellas me contaron de su decisión de dejar sus vidas en otras regiones, renunciar a sus sueños, estilo de vida, para ir a colonizar Aysén junto a su compañero de vida, todas colonizadoras, mujeres de garra, de corazón, de fuerzas inagotable ante la adversidad cuando los niños se enferman y deben viajar a Puerto Montt a recibir tratamiento, de su gran sueño de poder construir un Centro para los Artesanos...

ya que ellas venden sus productos en la Plaza de Coyhaique y el frio, le está calando su calidad de vida, sus lágrimas de dolor y angustias por lo desconectados que se encuentran con el resto del país , de la separación de sus hijos cuando deben ir a estudiar a Puerto Montt, de los huesos deteriorados de la Socia Inés, que ya se traslada en silla de rueda, pero sigue luchando con la misma fuerza y entereza de sus mejores años y sus consocias están con ella siempre, fue la más hermosa lección de valor, perseverancia y constancia de las Ovejitas de Coyhaique, como ellas se denominan , el conocerlas fue el mayor premio de mi vida, doy gracias a Dios y a Álvaro Peña, Ingeniero agrónomo y Cooperativista, que me pidió asistir a ese evento de calidad social internacional, ya que la atención de los dueños del Logde, fue fuera de serie, no lo contare para que todos vayan a visitar ese lugar, donde se aprende la esencia de la vida, el valor de ser chilenas, el amor a ese pedazo de tierra que custodian al fin del mundo porque así lo decidieron libremente. En esta oportunidad, la alumna fui yo, gracias a las Colonas de COYHAQUE, por haber compartido sus experiencias de vida, estoy cierta que tendrán su Centro de Artesanos que será el lugar de encuentro de personas, trabajando para personas que aman su país y juntos construyen y trabajan por su crecimiento social y económico. Desde Santiago, seguiré sus pasos y cuentan conmigo para siempre. Una tremenda experiencia de vida por cierto.